jueves, 29 de septiembre de 2011

El pan de cada día


Creo que me los sé de memoria. Son tantos y tantos los portales de empleo que guardo en mi lista de favoritos que casi ni recuerdo la clave que tengo en cada uno. Currículos por doquier pululan por la red a la espera de que algo o alguien pique. Es una de las tareas diarias, que se hace casi a cualquier hora del día y cualquier día de la semana. Entre ellos están Infojobs, Primer Empleo, yaencontré, Infoempleo, Computrabajo,… bueno, creo que aquí cada uno puede aportar su pequeño grano de arena. Una lista muy completa se puede encontrar en autoorientación.com, creado por Andalucía Orienta, ese servicio al que casi todos los recién licenciados acuden religiosamente. Y en el que me presenté después de unas prácticas que resultaron no menos que maravillosas y protegida por el paraguas de un empleo. Bueno, curro de estudiantes, pero indefinido y con un sueldo a final de mes, que en los tiempos que corren está muy cotizado. Andalucía Orienta, INEM/SAE, la web y pateos incesantes por Sevilla y Zaragoza (mi ciudad adoptiva) fueron los pasos seguidos buscando empresas susceptibles de recibir ese papelito con mi foto de carné.

Ahora vuelvo a la carga, después de mi primer contrato como periodista (sólo dos meses, pero me han sabido a gloria) regreso a las andadas, aunque esta vez si el cómodo curro universitario para pasar a llamarme desempleada, así, con todas sus letras. Volvemos a esos portales para buscar empleo en los que ya no pensaba, modificar currículos y hacer una nueva lista de las empresas recorridas y las que quedan por recorrer. Todo ello sin perder de vista cursos máster, o toda aquella formación de la que me pueda empapar, que eso nunca está de más. Eso sí, despacito, buena letra y la sonrisa como mejor carta de presentación.

Por lo pronto, hoy comienzo acudiendo al Tapas&Tweets organizado, entre otros, por una gran compañera de profesión (y de cervezas). Una oportunidad de aumentar mis contactos, nunca se sabe quién puede aparecer por allí. Además, puede ser una oportunidad para aclararme un poco en esa relación entre el márketing, la comunicación y las redes sociales que reconozco que aún ando un poco perdida en esos lares. Ya publicaré impresiones. Si alguien quiere apuntarse, os estaremos esperando en el bRepública de la Alameda a partir de las 20.30. Have a nice day!


viernes, 23 de septiembre de 2011

Volvemos a las andadas


Tras más de un año fuera de la órbita bloguera, hoy me vuelvo a dar la bienvenida no sin antes darme a mí misma un tirón de orejas por tan vil abandono. Reconozco que la razón de ser de este blog fue por la obligación de una asignatura de Facultad. Mucho antes de que las redes se convirtieran en el principal nudo de la información y los contenidos, ya los docentes nos advertían de la importancia de los blogs a nivel periodístico. Tras la obligación llegó el abandono, las prácticas, el primer contrato laboral en un medio de comunicación y la participación (más o menos activa) en redes sociales como Facebook o Twitter. Todo ello no me ha más que reflexionar y abrir los ojos ante la evidencia. La comunicación digital es un nuevo habitante, con sus propias reglas y razón de ser. Totalmente diferente a aquello que damos por conocido o sabido. Es por ello que vuelvo a las entradas, a las etiquetas y tratar de dar un poco de forma a este niño que abandoné casi recién nacido (qué cruel suena…). Y me reafirmo en mi propósito de tratar de mejorar en mi profesión, probando, investigando y tratando de aportar mi pequeño granito como comunicadora (plumilla sobre todo) aunque sea de forma autodidacta, que con la que está cayendo no queda más remedio. 

Fuera de las parrafadas y la reflexión improvisada que estoy haciendo de la comunicación digital (un debate que daría para mucho), este post sólo pretendía ser una declaración de intenciones de una humilde periodista que trata de encontrar su hueco en el mundo (y que aporte mucho al mismo). Como buena periodista en paro, no dudaré en compartir mis andanzas en la búsqueda de empleo, cursos y todo aquello que las administraciones nos puedan proporcionar, esperando que mi experiencia sirva de algo para muchos compañeros que comparten mi situación y otros que le sigan. Eso sí, siempre con una sonrisa. Sin más dilación, doy por re-inaugurado el blog. ¡Bienvenidos!

lunes, 11 de enero de 2010

Comienza la locura

Si no habíamos tenido bastante con la oleada consumista del periodo de la Natividad, las grandes superficies comerciales han pensado en todo y vuelven con...LAS REBAJAS. Como siempre, la industria textil será la que más rebajado tenga sus productos con descuentos desde el 30% hasta el 70%. En comunidades como Madrid o Castilla-La Mancha fueron los más adelantados comenzando sus rebajas el 2 de Enero. De esta manera muchos pudieron aprovechar sus compras de Reyes algo más económicas.

Es la imagen más memorable el día después de Reyes. Ves a toda la muchedumbre, hambrienta de ofertas, chollos y 2x1, pasando un frío del demonio (porque sí, este año está haciendo mucho frío) y calentando motores para lanzarse en estampida a arrasar con todo lo que vean. Una estampa típica del final de la Navidad. Y se llevan cosas sin probar, sin mirar tallas. En una actitud agónica de quién necesita de la ropa para vivir.

La Asociación Empresarial de Comercio Textil y Complementos (Acotex) calcula que los españoles nos gastaremos una media de 120€ por persona (Creo que alguién se ha quedado con los míos...) y las asociaciones de consumidores llaman a un gasto moderado, sin excesos. Me gustaría que intentaran decirlo en la puerta de El Corte Inglés el 7 de Enero por la mañana.

La crisis ha invadido nuestras vidas y se ha convertido en algo cotidiano. Las Navidades han sido más austeras, ha habido menos regalos, otros se han hecho con imaginación y a mano, los cotillones han tenido precios más económicos y el traje de fin de año se ha reciclado de otros anteriores. Pero las rebajas pueden servir para muchos como una inyección de adrenalina, algo efímera, pero efectiva.

¡A viajar por el mundo!


China, Sidney, Berlín, Nueva York, Senegal...da igual dónde vayas...siempre puedes encontrarte a un español, que lleva allí una semana o 40 años. Esto es lo que se encargan de recoger distintos programas españoles. Al principio descubrí Andaluces por el mundo y me llamó la atención su formato. Cámara y redactor se iban a cualquier punto de la geografía mundial y charlaban con distintos andaluces que vivían allí. Hombres, mujeres, jóvenes, otros que no lo eran tanto. Cada uno contaba su historia: cómo había llegado allí, a qué se dedicaba antes, qué hacía ahora...mientras nos iban mostrando rincones emblemáticos y otros más recónditos del lugar.

Y la verdad es que me gustó. Yo, fanática de los viajes y de conocer todos los rincones que tenga a mi alcance, me sentía fascinada por ese programa nuevo que mostraba lo que me gustaría hacer en un futuro no muy lejano. Un formato original, parecido a los reportajes de Callejeros, pero en otros países del mundo.

Más tarde descubrí que este programa tenía su análogo madrileño y, evidentemente, TVE sacó su versión nacional con Españoles por el mundo. Todo bajo el mismo formato de conocer las vidas de personajes anónimos en el extranjero.

Pero, ¡éramos pocos y parió la abuela! El premiado programa de reportajes de Cuatro, Callejeros, decide embarcarse a conocer mundo. De ahí nació Callejeros Viajeros. Tras grabar todos los poblados chabolistas de la geografía española, y a los personajes más variopintos, deciden subirse al carro de los "por el mundo". Aquí deciden abrir un poco sus fronteras y también incluyen entrevistas a personas nativas de la ciudad y tratan otros temas no tan turísticos.

Como no, he de hacer mención al programa del marciano Xavier Sardá. Uno que se pega la vida "padre" con su programa de viajes Dutifrí (la pronunciación española de las famosas tiendas sin impuestos de los aeropuertos Duty Free). Aquí ya hay de todo. El presupuesto es muchísimo mayor que el de los "por el mundo". Aquí encontramos a cantantes, escritores, banqueros, actores,...que van acompañando a Sardá por la ciudad de turno. Mientras también entrevista a españoles y otros lugareños.

Vamos, ya saben que si quieren conocer mundo, parece que la televisión nos lo sirve en bandeja (aunque esta manera no la recomiendo). Es el colmo de la caja tonta. Son programas distintos y que nos evaden de la basura que últimamente inunda las pantallas españolas. Aunque llega un punto en que ya no sabes ni qué programas de viajes estás viendo! Si al final se van a quedar sin españoles que entrevistar...

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lunes, 4 de enero de 2010

Una campaña efectiva

1.897. Es un número que en principio no nos dice nada. Un simple número de 4 cifras, sin sentimiento. Pero es un número que guarda muchas historias, con un final trágico, pero con una lectura positiva. 1.897 ha sido el número de muertes en carretera durante 2009, 283 menos que en 2008. Hace 10 años este número ascendía a 5.776 fallecidos.

Gracias a estos números, España se ha situado entre los seis países de la Unión Europea que más se aproximan a reducir en la mitad las víctimas por accidentes de tráfico en 10 años. Pero todo este logro no ha sido fruto de la casualidad, ni de la suerte. Ha habido un duro trabajo de concienciación unido a un endurecimiento de la legislación.

Las campañas realizadas por la Dirección General de Tráfico han realizado una labor muy importante. Campañas estudiadas hasta el último detalle, pero con un único fin: que los conductores sean prudentes al volante. Hace no demasiados años, tomarse una copa (o dos, o tres…) y luego coger el coche era algo dentro de la normalidad. El cinturón era otro complemento del coche, como el mechero o ese perrito de cuello dislocado. Un elemento inútil y decorativo en tu vehículo. 120 kilómetros/hora es lo mínimo que podías coger de camino al pueblo. Pero los accidentes seguían sesgando vidas, demasiadas al año.

Los anuncios han ido evolucionando durante los últimos años. Desde que la DGT comenzara a concienciarnos, allá por 1964, ha utilizado todo tipo de estrategias comunicativas. En estos primeros años eran livianos, en los que se usaban hasta dibujos animados para advertirte de los peligros, como cruzar sin mirar o los adelantamientos. También te recordaban la necesidad de revisar los distintos elementos del coche.

Ya en los años 70 comienzan a centrarse en el uso del cinturón y el abuso del alcohol al volante. Pero aún no se muestra de forma restrictiva. “Use el cinturón, incluso en ciudad” o “Conductor, al volante, siempre una copa de menos”. Se muestra la permisividad que había en la época a pesar de saber los fatídicos resultados que dejaban en la carretera.

En los años 80 aún siguen siendo bastante “light”. Se centra en la precaución, la prudencia y el respeto a las normas de tráfico (alcohol cinturón, casco…) Comienzan a recurrir a personajes famosos para dar los consejos, como Fernando Fernán Gómez.

Pero será en la década de los 90 cuando los anuncios dejan de ser tan livianos. Ya no usan dibujos animados sino que usan personas reales. Bajo el lema “Las imprudencias se pagan”, los anuncios nos mostraban los efectos, unas veces ficticios y otras reales, de la conducción imprudente. Gente en sillas de ruedas, con traumatismos, con lesiones cerebrales. Una cara poco amable. A finales de los 90, numerosos rostros famosos se unen a la labor de la DGT y participan en los anuncios. Carlos Sainz, Dani Martín, Alejo Sauras,…te daban un único mensaje: VIVE.

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En los últimos 10 años se han dado las campañas más agresivas. Accidentes totalmente explícito que obligaban a taparse los ojos por su dureza. Atropellos, cuerpos atrapados en los vehículos,…una imagen dantesca pero que refleja la realidad de las carreteras. Se sigue haciendo especial hincapié en el uso del cinturón, delante, detrás, con los niños; el uso del casco, el exceso de velocidad y sobre todo, el consumo de alcohol al volante. Parece que la DGT no sabía cómo decírnoslo. “No podemos conducir por ti”.

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Pero a estos anuncios hay que unirle una serie de modificaciones y reformas legislativas que endurecen las penas y multas por no respetar las normas de tráfico. Pasamos de tener un carné, a tenerlo por puntos, como en un videojuego. Los radares comenzaron a inundar las carreteras y a cazarnos cual liebres. En 2007, el Código Penal no dejó pasar una y se pasó a castigar de una forma más dura las imprudencias al volante. Este año que comienza trae consigo un control de velocidad media por tramos, la reforma del sistema sancionador y el pago de multa “online”.
Muchos pueden decir que han conseguido reducir los accidentes a golpe del talonario de los conductores, que a saber en qué emplea el dinero la Guardia Civil. Sea por lo que sea, por las “putadas” que nos hacen o por los anuncios que nos muestran, la cifra está ahí. Ha bajado, y mucho. 1.897…aún siguen siendo demasiados. Pero vamos por buen camino. Ahora cuando salimos ni se nos ocurre llevar el coche si bebemos. Hacemos turnos para ver quién lo lleva. Ponerse el cinturón se ha convertido en un acto reflejo, igual que meter las marchas de manera inconsciente. Respetamos los límites, aunque sea por los radares, pero lo hacemos. Y si vemos a alguien en moto sin casco casi que lo aborrecemos. Poco a poco hemos ido interiorizando estos hábitos, que no sirven para otra cosa más importante que salvarnos la vida.

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sábado, 5 de diciembre de 2009

Seguiré manchándome los dedos, gracias.


No hace mucho veíamos la nueva campaña del diario El País. Se presentaba en mil y un formatos, tenías “países” por todos sitios, en la web, en tu móvil (no intento imitar los anuncios de Antena3.0 ¬¬). Y surgía el eterno debate de nuestra época, ¿pantalla o papel?

Parece que es inevitable, y que los periódicos de papel, que nos manchan los dedos mientras pasamos las páginas, también. Muchos quieren mirar a otro lado, pero las cifras están ahí, y no son demasiado halagüeñas.

El problema es simple, ¿qué le puedes ofrecer al lector del periódico, si Internet le cuenta lo mismo y más rápido? Internet se ha convertido en el mejor producto sustituto del tradicional periódico de papel. Por esa razón muchos se han trasladado a la red con la esperanza de paliar la caída de las ventas.

Algunas alternativas planteadas, como se ha comentado en entradas anteriores, es el llamado periodismo "hiperlocal", que reduce su público objetivo a un pequeño barrio o población local. Aunque otros como el todopoderoso Murdoch, director de la News Corporation, abogan por un mayor alcance global. Las opiniones se dividen entre los profesionales del medio y las cabezas pensantes están que echan humo.

Hemos hablado de Internet como producto sustitutivo del periódico en papel, pero no es la única solución. El periódico sigue teniendo un valor intangible. Cuando compras el periódico, compras algo más que información. Busca a ese columnista que tanto te gusta, esos reportajes que te presentan de forma tan espectacular,...es una relación más personal. Por eso te indignas cuando te cuentan algo que no te gusta, o te lo presentan como no te esperas. Es algo más que un trozo de papel, es TU periódico. Esa relación aumenta los fines de semana, especialmente el domingo. Y es esa una de las claves que se están manejando en el sector, la posibilidad de reducir sus páginas los días de menor venta, haciendo un periódico más claro, conciso y esquemático. De esta manera se ahorra en papel, en personal (al menos durante esos días).

Después del escaso éxito de las suscripciones de prensa en internet, se piensa en las suscripciones de fin de semana, que podrían ser más rentables a largo plazo.
Incluso hay propuestas de nuevos formatos, tratando de respetar los cánones clásicos. Es el caso del llamado e-newspaper, un periódico electrónico con un tamaño más reducido que el tabloide pero en soporte de plástico. Aúna la inmediatez de la información de la red y esa característica de lo tangible y táctil. Algo que el lector pueda sentir como suyo. El caso es que a medida que crecen los productos sustitutos y los formatos emergentes, disminuye la capacidad competitiva de las empresas periodísticas y el poder de negociación de éstas con los anunciantes.

Y es que no debemos olvidar que las empresas informativas se enfrentan a un doble mercado: los lectores y los anunciantes, éstos últimos responsables de muchas de las evoluciones de los periódicos y que sustentan hoy en día a la mayoría, ante la caída de audiencia. Para preservar la independencia de los medios impresos, estas empresas informativas deben esforzarse en conseguir un equilibrio entre ambos mercados y que ninguno comprometa al otro. Para ello es necesario ese nuevo modelo, que está ahí en el aire, pero que ni los expertos encuentran consenso y acierto en las decisiones. Parece que la fuga de periódicos a la red no es del todo rentable cuando hablamos de publicidad. Los anunciantes de este sector no se pillan los dedos y apuestan más por los medios tradicionales.

Puede que pensar en esto deje un sabor de boca agridulce ya que descubres que la incertidumbre no sólo está en los "pringados" que estamos a punto de salir del cascarón de la Universidad, sino también en gigantes comunicativos de larga trayectoria a sus espaldas.

miércoles, 25 de noviembre de 2009

El periódico de la calle de atrás (The Back Street´s newspaper)

Sin duda la web se ha convertido en uno de los sustitutos perfectos de las páginas de los periódicos. Se ahorra tiempo, espacio, personal y dinero, mucho dinero. Si llegará a sustituirlo del todo, es algo que no podemos vaticinar. No somos gurús de la comunicación, ni tratamos de serlo.

Hace tiempo, leí una noticia de Efe acerca de los periódicos locales de EE. UU. Como ocurre en todo el mundo, los periódicos americanos no están al margen de la crisis. Sobre todo con la cantidad de competencia que hay en ese sector, en un país de dimensiones astronómicas. La atención de los lectores no sólo se ha dirigido hacia Internet, sino también a la información "hiperlocal". Se trata de un tipo de información que se reduce a un barrio, una pequeña población e incluso a una calle concreta. De esta manera los ciudadanos pueden enterarse de lo que ocurre dos pisos más abajo y leer una crítica del restaurante nuevo de la esquina.

Ya existen páginas webs especializadas en este tipo de información como EveryBlock, Outside.in o MyStreet. Sus principales fuentes son blogs, noticias de la red y aportaciones de ciudadanos. El llamado periodismo ciudadano, donde cada vez más los lectores se convierten en emisores de su propia información. De esta manera se ahorran mantener a una plantilla de redactores y consiguen la misma información de manera "caritativa".

La audiencia de estas páginas, que llevan ya años funcionando, está aumentando debido al cierre de múltiples periódicos locales en papel. Y esto no pasa desapercibido en los inversores. En una época en la que invertir se ha convertido en una misión de alto riesgo, hay asociaciones que han visto un buen filón en estas páginas y han decidido confiar en ellas, por la buena respuesta que tienen entre el público norteamericano. Como la página EveryBlock que ha recibido recientemente 1,1 millones de dólares de la Fundación Knight. Mientras que la página Outside.in ha conseguido 7,5 millones de diferentes inversores.

La publicidad online también es otra manera de financiación de estas páginas, aunque se ha visto reducida. Además del desconocimiento de los anunciantes locales acerca de la publicidad online. Las páginas amarillas siempre son el principal recurso publicitario de este tipo de anunciantes.

¿Puede este tipo de prensa "hiperlocal" recuperar algunos de los puestos de trabajo que han sido arrastrados por la crisis? No sé si podría ser viable en nuestro país. El número de personal sigue siendo reducido, ya que es una de las claves que busca este tipo de prensa. Sin contar la colaboración ciudadana que también nutre estas informaciones. Los anunciantes, principal sustento de los medios de comunicación, aún se resisten a innovar e invertir en otros medios alternativos. Sobre todo si hablamos de anunciantes locales, el desconocimiento y la incertidumbre es mayor. Puede que EE. UU esta fórmula tenga mucho éxito, pero aquí nadie se quiere pillar los dedos, ni los anunciantes ni los empresarios.

¿Futuro periodístico negro? Hombre, un poco gris sí que está, pero sólo debemos saber adaptarnos al cambio.